Razones para participar: VOTAR Y NO BOTAR

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Los próximos días 15 y 16 de mayo, Chile desarrollará uno de sus procesos eleccionarios más importantes del último tiempo. Junto con las tradicionales elecciones de alcaldes y concejales, deberemos elegir, por primera vez en nuestra historia, los cargos de Gobernador Regional y Convencionales Constituyentes. Todo un desafío para la democracia chilena, particularmente, en un escenario tan complejo como el que nos ofrece la pandemia.

Precisamente, por lo que significará este proceso para el futuro del país, a nivel comunal, regional y nacional, es importante que nos tomemos el tiempo de examinar la relevancia de la participación ciudadana en estas elecciones. Para ello, tomemos en cuenta ciertas consideraciones fundamentales:

1. El artículo 13 de la Constitución Política vigente establece que "La calidad de ciudadano otorga los derechos de sufragio, de optar a cargos de elección popular y los demás que la Constitución o la ley confieran". Bajo esta declaración se establece el "derecho a voto" que otorga a cada persona de nacionalidad chilena, que haya cumplido dieciocho años y que no haya sido condenado a pena aflictiva, el poder de elegir a sus representantes que deberán cumplir con el mandato para el cuál son elegidos. Con ello se fortalece el principio constitucional que indica que "la soberanía reside esencialmente en la Nación".

2. En línea con lo anterior, hay que recordar que en los últimos años la participación ciudadana en procesos eleccionarios ha sido crítica. A modo de ejemplo, desde que el voto tiene carácter voluntario nunca se ha podido llegar al 50% de participación del padrón electoral. En otras palabras, desde el año 2012 en adelante no contamos con autoridades comunales, regionales y nacionales que representen, siquiera, a la mitad de los ciudadanos en Chile. Esta crisis de representatividad explica, en gran medida, el complejo momento institucional que vive toda la clase política chilena.

3. A partir de lo sucedido con el plebiscito de octubre recién pasado, donde por primera vez la participación del padrón electoral superó, levemente, el 50% de votantes, podríamos concluir que en los procesos eleccionarios que se avecinan la participación ciudadana debiera ir en aumento. Sin embargo, también existe la incertidumbre sobre si lo acontecido en octubre fue sólo un "oasis en medio del desierto" o una señal esperanzadora de que Chile realmente despertó y estamos frente a un renacer del empoderamiento ciudadano.

En conclusión, podemos afirmar que la participación ciudadana es fundamental para que la democracia sea robustecida y cuente con un real margen de legitimidad. Por ello, el llamado es para que no botemos la oportunidad de asumir un rol protagónico en la construcción futura de nuestro país, sino que, por el contrario, ejerzamos nuestro poder ciudadano con algo tan simple como un lápiz y un papel. #YoVoto #SoyCiudadano.

Por: Osvaldo Arriaza Urzúa
Docente del Área Ciencias Sociales
Instituto Profesional Santo Tomás - Rancagua