Enfermeros y COVID-19

Columnas y Artículos

El 2020 fue declarado por la OMS como el año internacional de la Enfermería y Matronería en conmemoración de los 200 años del natalicio de Florence Nightingale; enfermera que sentó las bases de la enfermería moderna. Quien podría imaginar que este año en que deberíamos estar celebrando con diversas iniciativas, lo haríamos jugando un rol clave en la pandemia por COVID-19. Hoy, millones de enfermeras en el mundo están promoviendo durante el aislamiento, estilos de vida saludable e insistiendo en la importancia de hacer ejercicio, comer y dormir bien para cuidar la salud mental. Además, han colaborado en el diseño de lineamientos para el cuidado del adulto mayor y liderado las campañas de vacunación contra la influenza. Han sido claves en la educación sobre el lavado de manos, el uso de mascarillas y las medidas de distanciamiento social. Pero, donde han sido imprescindibles, es en el trabajo sin tregua en los hospitales, entregando atención de calidad y cuidado compasivo a los pacientes y sus familias, en otras palabras, humanizando la atención de salud.

La crisis ha puesto de manifiesto el rol clave de la enfermera en el sistema de salud, pero también ha expuesto el importante déficit que existe en los hospitales, situación crítica en las UCI, donde los equipos de enfermería están sobreexigidos, haciendo turnos de 24 horas y bajo mucha presión por falta de enfermeras especialistas. Para enfrentar los problemas de salud de la población chilena es necesaria una planificación adecuada y el desarrollo de políticas de apoyo en la formación de las especialidades en enfermería, así como la implementación de roles avanzados en la atención primaria. Para avanzar en el desarrollo sustentable de Chile en medio de un mundo globalizado, se necesita un país sano y preparado para emergencias sanitarias. Por tanto, conviene tener muchas y buenas enfermeras.-

Consuelo Cerón Mackay
Decana
Facultad de Enfermería y Obstetricia
Universidad de los Andes