Crisis dentro de la Crisis

Columnas y Artículos

Con paso lento, cansino, se ha ido desarrollando nuestra vida cotidiana, en los últimos tiempos.

Coronavirus, cuarentena en muchas comunas - afortunadamente todavía no se ha manifestado como necesaria en la nuestra- mascarilla, frenazo en el comercio, la economía, el mundo del trabajo y sus efectos en la vida diaria de todos.
Sin embargo, la vida sigue, las fuerzas sociales y los distintos grupos continúan desarrollando sus agendas de acuerdo a sus intereses y con la fuerza que le permite su nivel de influencia, poder y grado de organización.

En el ámbito nacional hemos observamos durante los días pasados entre otros hechos la importante reducción del presupuesto de Bomberos realizada por el ministerio de Hacienda.

También hemos asistido, por los diferentes medios de prensa, a la discusión en el Congreso del Ingreso Familiar de Emergencia, iniciativa del gobierno para asistir a la población que depende de ingresos informales en medio de la crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus en el país. Sin embargo, el proyecto de ley fue aprobado en el Congreso sin que el Gobierno y los parlamentarios llegaran a acuerdo en torno al monto de la ayuda económica, considerada insuficiente por los partidos de oposición (la propuesta del gobierno considera un aporte de hasta 65 mil pesos por persona que se irá reduciendo mes a mes para cubrir mayo, junio y julio, la oposición solicita 80 mil pesos parejo para el 60% más vulnerable en el mismo periodo).

Más allá del detalle de cada iniciativa, lo que observamos es insensibilidad de parte del gobierno respecto de la suerte y las condiciones de vida de la mayoría de la población, solo está preocupado de su foco principal: la macro economía y las grandes empresas, consecuente con el sector social que representa. El gobierno no escucha ni a los trabajadores, ni a la CUT, ni al Colegio de Profesores, ni a los médicos, ni a las PYMES, ni a los alcaldes (incluyendo a muchos de su propio signo político), no hay participación social real y solo ha abierto canales de participación aparentes como una manera de justificar su sordera ante las propuestas y criticas derivadas de la falta de sensibilidad social.

Por otra parte, en nuestra ciudad de San Fernando y en nuestra provincia de Colchagua existe una preocupante ausencia y silencio de las autoridades tanto provinciales como comunales. Si recorremos las calles del centro sanfernandino la mañana de cualquier día de semana, apreciaremos una gran cantidad de público, como cualquier día "normal" solo que, con personas con mascarillas y colas en la vereda, no se ve mayor control, hay autos estacionados en lugares con prohibición en las avenidas y casi nula presencia de fuerzas policiales. Las medidas para control de la emergencia en gran medida han estado de cuenta de la responsabilidad de los ciudadanos. Lamentablemente hay nubarrones en el horizonte cercano: hace ya varias semanas que el servicio de parquímetros de la comuna no ha estado funcionando existiendo graves incumplimientos laborales de parte del contratista y su mandante, la municipalidad de San Fernando con los trabajadores de este servicio.

Los hechos comentados deben hacernos reflexionar sobre nuestra posición como ciudadanos en el devenir de nuestro país, nuestra comuna, nuestra población ya que afectan y afectarán de manera real y palpable nuestra vida. La situación económica, sanitaria, laboral y social ha empeorado y la información que nos llega por distintos canales indica que las cosas empeorarán más o tardarán mucho en mejorar. La ciudadanía y el movimiento popular necesariamente deben fortalecer de su organización tanto sindical, social, vecinal como política si es que aspiran a defender adecuadamente sus derechos, ya que como observamos nuestros gobiernos (nacional y comunal) defienden otros intereses.-

Gabriel Rojas Oyarce
Dirigente Partido Comunista
San Fernando