Los profesionales y equipos que trabajan en comunidades educativas, como escuelas, colegios, liceos e institutos, a menudo se enfrentan a situaciones desafiantes y emocionalmente agotadoras. Estos desafíos pueden incluir el manejo de comportamientos problemáticos de los estudiantes, lidiar con situaciones de violencia, apoyar a estudiantes con necesidades especiales, afrontar el estrés cotidiano del aula, problemáticas surgidas con apoderados o el desafío de trabajar en equipo con comunidades marginadas y en riesgo social.
El cuidado de los equipos laborales y la prevención del burnout (agotamiento y estrés laboral) son fundamentales para el bienestar de los profesionales y de todo el equipo que trabaja en las comunidades educativas. Al implementar estrategias proactivas de bienestar y fortalecimiento de sus equipos, las instituciones educativas pueden maximizar la calidad de vida de sus trabajadores, reducir los costos relacionados con el ausentismo y la rotación del personal, y aumentar la eficacia y el éxito de su trabajo, que se traduce en calidad al educar. Es importante que las instituciones educativas tomen medidas para abordar el estrés y el desgaste emocional de manera proactiva, en lugar de esperar a que los trabajadores se quemen y se desgasten emocionalmente antes de tomar medidas. El desgaste emocional, el bajo rendimiento de los equipos en comunidades educativas pueden tener varias causas comunes, entre ellas: falta de comunicación efectiva, falta de confianza y motivación, exceso de trabajo y estrés, falta de liderazgos efectivos, falta de apoyo y recursos adecuados.
En cualquier caso señalado, es importante identificar las causas del desgaste y captar el nivel de profundidad de sus efectos, a fin de tener una visión clara de qué apoyos necesitamos como comunidad para afrontarlas adecuadamente y sobreponerse a ellas para salir fortalecidos.
Desde Redsiliencia®, proponemos un enfoque preventivo que les permita a las instituciones educativas abordar el tema y promover la resiliencia, es decir; la capacidad de las personas para superar la adversidad y adaptarse a situaciones difíciles.
Algunas estrategias que pueden implementarse para prevenir el desgaste emocional y las dificultades de trabajo en equipo en el ámbito educativo incluyen:
Fomentar un ambiente de trabajo positivo y colaborativo, donde los trabajadores se sientan apoyados y valorados.
Proporcionar capacitación y recursos para manejar situaciones emocionalmente desafiantes, como el manejo de comportamientos problemáticos de los estudiantes, la violencia en el aula y la relación entre la institución educativa y los apoderados.
Ofrecer programas y talleres de bienestar que promuevan el autocuidado y el manejo del estrés, como la imagineria sonoro musical, la terapia Benenzon, la meditación, ejercicios de respiración consciente, canto terapéutico, entre otras técnicas.
Promover estilos de liderazgo positivo y motivador dentro de los “equipos de gestión” .
Crear oportunidades para el crecimiento profesional y desarrollo personal, y para que los trabajadores se sientan motivados y comprometidos con su trabajo.
La experiencia obtenida por Redsiliencia® en las variadas consultorías con comunidades educativas en estos años, nos permite afirmar que el proceso de resurgimiento, fortalecimiento y “metamorfosis a partir de la adversidad/ dificultad” que llamamos ‘resiliencia´ no se construye en el aislamiento, sino que, en nuestra condición básica de ser social.
Nuestro objetivo como institución, es ayudar a tejer redes de apoyo y cuidado mutuo con sentido de esperanza y tejer una resiliencia entre los “seres humanos” que conviven en las comunidades educativas.
Otro objetivo que nos motiva como Redsiliencia®, es trascender el círculo vicioso de deterioro de la salud mental dentro de un contexto de altísimas exigencias psicosociales, desde un enfoque de prevención primaria o secundaria “No se debe esperar a que los equipos lleguen a estar en rojo para intervenir, es conveniente actuar preventivamente cuando están aún en amarillo o verde, usando la metáfora del semáforo”, ya que mediante dinámicas grupales y metodologías participativas nosotros facilitamos climas relacionales de apertura y empatía, que permiten desarrollar la confianza mutua, la cooperación y cohesión grupal, entornos sociales que promuevan el sentido de humanidad compartida y la emergencia de una "conciencia grupal" que devenga en un sentido de un “nosotros” y posteriormente en una "común-unidad', que ponga al centro la ética del cuidado propio y de los demás , como matriz necesaria de soporte ante el estrés la adversidad y la falta de herramientas para enfrentarlas.
En el contexto de las comunidades educativas, se puede fomentar la resiliencia a través de la música y la musicoterapia, en lo que hemos definido como Musicoterapia aplicada a la promoción de la Resiliencia, ya que diversos estudios y experiencias con base en neurociencias, han demostrado como la música activa una amplia red de regiones cerebrales, incluyendo la corteza auditiva, el sistema límbico (que controla las emociones) y el cerebro frontal (que está involucrado en la toma de decisiones y el control de las emociones). Además, la música puede ayudar a liberar endorfinas y dopamina, que son neurotransmisores que están asociados con la sensación de placer y felicidad, teniendo un impacto significativo en el cerebro y en la forma en que las personas procesan la información, potenciando la resiliencia de las personas para superar la adversidad y adaptarse a situaciones difíciles. La música y la musicoterapia son herramientas valiosas para fomentar este proceso en las comunidades educativas. La música tiene un impacto significativo en el cerebro y puede ayudar a desarrollar habilidades importantes para la búsqueda de la resiliencia, como la; creatividad, la autoconciencia, la regulación emocional y el trabajo en equipo, entre otras.
Por último, es necesario mencionar que hay diversos autores que han escrito sobre la musicoterapia y la resiliencia, por ejemplo, Julie Jaffee Nagel; ha escrito sobre el uso de la musicoterapia en el tratamiento de la ansiedad y el trauma. Además, otros autores como Michael Ungar, McFerran, K. (2011)., Ames, D. E. G., & Curtis, S. L. (2015). Birnbaum, J. (2017). Heiderscheit, A. (2014). Silverman, M. J. (2018). entre muchos otros científicos que han estudiado el tema de la fenomenología musical, desde distintos ángulos.
Freddy Farias Madriaza
Prf. de Educación Musical
Máster en Musicoterapia
Consultor www.redsiliencia.org
+569 62 5663 07