SOY Ciudadano: CIUDANANIA DIGITAL

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Cada día estamos más conectados y hábiles para trabajar a través de las herramientas digitales, en este capítulo de Soy Ciudadano te hablaremos de Ciudadanía Digital.

Sabes en que Consiste, Ciudadanía Digital ‘

“La invitación es a trabajar con internet y las tecnologías digitales, las presentes y las que existan a futuro, como espacios públicos que permitan potenciar la sana convivencia, la inclusión, el autocuidado y la participación segura para todos”. 

Marcela Cubillos, ministra de Educación.

¿Qué es la ciudadanía digital?

Es el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes fundamentales para que niños, niñas, jóvenes y adultos se desenvuelvan en una sociedad democrática a través del uso de las Tecnologías de Información y Comunicación, de manera responsable, informada, segura, ética, libre y participativa, ejerciendo y reconociendo sus derechos digitales y comprendiendo el impacto de éstas en su vida personal y su entorno de vida día a día.

 Ciudadanía digital implica una mirada integradora que abarque tanto la seguridad y riesgos asociados al mal uso o exposición a peligros del entorno virtual, como las oportunidades y potencialidades que ofrecen las TIC (tecnologías de la información y comunicación) para la formación de competencias ciudadanas que fortalezcan la democracia.

Dimensiones de la ciudadanía digital

Salud y bienestar digital Se refiere a la garantía y cuidado del bienestar físico y mental asociado al uso de las tecnologías digitales: dependencia de las pantallas, adicción a la tecnología, posturas y usos adecuados de dispositivos o aparatos tecnológicos, desarrollo neurológico en la primera infancia, entre otros.

Alfabetización digital Proceso de enseñanza y aprendizaje acerca de la tecnología y su uso. Formación y desarrollo de competencias digitales que son claves para los desafíos y las oportunidades del futuro.

Seguridad digital Precauciones para garantizar la seguridad al estar conectados: proteger la información y datos personales sensibles, claves, identidades o cuentas de usuarios en servicios, el uso de antivirus y otros sistemas de resguardo de cualquier intento de hackeo o de daño a los servicios que se tienen activados en internet.

Etiqueta digital Dice relación con los estándares de conducta apropiados para el ámbito digital, especialmente en la relación con otros.

Acceso digital   Se refiere a las brechas de acceso y competencias necesarias para aprovechar las oportunidades del mundo digital.

Comunicación digital Procesos de intercambio, interacción, acceso a la información y al ejercicio de la capacidad de expresión usando las oportunidades que ofrecen las tecnologías de información y comunicación, y la toma de decisiones con relación a su uso.

Responsabilidad y derechos digital Las libertades y exigencias que se extienden a todos desde el ejercicio de la ciudadanía en el mundo digital, comprendiendo que el tener oportunidades también implica responsabilidades. El acceso a internet debe ir acompañado de una actitud de solidaridad.

Leyes digitales Se ocupan de las normas y el uso ético de la tecnología dentro de una sociedad, relativas a la protección de la información personal, copyrights y transgresión de derechos, entre los que se cuentan el bullying, sexting y grooming.

La definición de éstos y otros conceptos puedes encontrarlos en el diccionario de “Ciberacoso en 100 palabras” en el sitio web www.haypalabrasquematan.cl

Comercio digital Se refiere a la necesidad de educar sobre lo que implica el comprar y vender online, enfocándose en las herramientas y garantías para asistir a quienes hacen intercambio de bienes o dinero en el espacio digital.

Formación ciudadana en la era digital El modo de hacer política y difundir una idea, de discutir y relacionarnos con otros, de comprar, de ejercer presión o influencias e incluso de votar, han cambiado radicalmente desde el uso de las nuevas herramientas digitales. La ciudadanía digital se convierte así en una de las esferas, cada vez más extendida, de nuestra actividad y participación como ciudadanos del mundo global, por lo que es fundamental incluirla en los programas de educación para la ciudadanía.

Durante el  año 2016 se promulgó la Ley N° 20.911 que creó el Plan de Formación Ciudadana, cuyo  objetivo es que   los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado elaboraran, de manera autónoma y en concordancia con su proyecto educativo, un proyecto para formar a los estudiantes en materias de ciudadanía. Este plan propone una planificación curricular que visibilice de modo explícito los objetivos de aprendizaje transversales que refuerzan el desarrollo de la ciudadanía, la ética y una cultura democrática en las distintas asignaturas del currículum escolar.

Hoy vivimos en una sociedad que convive y está mediatizada por la presencia de las tecnologías e internet, experimentando y construyendo nuestra cultura en espacios digitales. La interacción de personas y comunidades ya no solo ocurre en espacios de socialización presenciales, sino que también se genera en línea gracias a internet. Desde ese punto de vista,  cobra más importancia incorporar en la formación ciudadana una mirada amplia y crítica de lo que implica ser ciudadanos del siglo XXI. Los espacios para ejercer la ciudadanía son cada vez más abiertos y variados, ya que la era digital nos abre nuevas posibilidades de participación, diversos canales de opinión y modos de organización más efectivos e incluso globales. Te invitamos a ser un ente positivo que sume y no reste en estas materias.

¿Sabías qué?

Todos quienes hacemos uso de internet tenemos una huella digital, un rastro o retrato de nuestra actividad en línea, una marca que dejamos cada vez que navegamos e interactuamos en internet.

Lo que compartimos o comentamos en redes sociales, la información que buscamos, las compras que hacemos online, las aplicaciones que usamos desde dispositivos móviles y todas nuestras interacciones vía internet, van formando una recopilación de información que se basa en nuestro comportamiento online y va quedando grabada. Cada vez que accedemos a un sitio web, revelamos información personal al dueño del sitio, como nuestra dirección IP, que puede incluir nuestra información geográfica o el navegador o sistema operativo que usamos.

Para un usuario de internet es casi imposible borrar por completo su huella digital, aunque eliminemos el contenido compartido en red, siempre existe la posibilidad de que éste ya haya quedado respaldado. La existencia de esta huella digital tiene riesgos que no sospechamos. Nuestra información privada puede ser usada, generalmente con fines comerciales, para rastrearnos y personalizar la publicidad que nos llega sobre productos o servicios. Las organizaciones pueden analizar enormes cantidades de datos obtenidos a través de este rastro que vamos dejando y vincularlos a diferentes tipos de información y contextos. Aprender a usar de forma adecuada las plataformas de internet, conscientes de que todo lo que publicamos y hacemos por esta vía puede permanecer en la red indefinidamente, aunque lo borremos, es fundamental para proteger nuestros datos y privacidad.